The mostly unfabulous social life of Ethan Green.

Por fin me las arreglé para contener mi hiperactividad y ver completa esta película, que es de lo más disfrutable que he visto nunca dentro del cine gay. No es una gran película, pero (como todas las películas no grandes que me gustan) no intenta serlo. Simplemente es una película hecha con la intención de entretener y contar una historia sencilla, y lo consigue muy bien.

La historia es realmente absurda: Ethan es un chico con… no, lo suyo no es mala suerte, ni siquiera necesitar urgentemente una limpia. Lo suyo es no tener ninguna cabeza para las relaciones: huye de todos sus novios por uno u otro motivo, o los ahuyenta, o simple y llanamente los bota sin poder explicarse a sí mismo por qué. A lo largo de la película presentan escenas de cuando era niño y jugaba a algo llamado “La Cita de los Sueños”, y siempre perdía. Y de adulto, parece… no, no parece: en realidad se esfuerza por perder.

Y su madre vive con uno de sus exnovios, al que quiere más que a él.

Él, por su parte, vive con uno de sus exnovios, que está a punto de casarse con un tipo ultraderechista y vender la casa, así lo engaña para que contrate a la peor agente inmobiliaria del mundo, incapaz de vender nada por estar sumida en una depresión total, para que la casa no se venda.

Los personajes son todos geniales.

Tenemos a Punch, un hom… muchach… niño, de 19 años pero con mucho kilometraje, que se dedica a seducir a cuanto hombre se le ponga enfrente, incluido Ethan.

Tenemos a las Hermanas Sombrero, un par de osos que llevan al menos dos décadas y media de relación y que realmente AMAN la ropa estrafalaria.

Tenemos a la roomate de Ethan, que termina seduciendo a la agente inmobiliaria y sacándola de la depresión.

Y tenemos a un ex de Ethan, beisbolista, casado a punto de divorciarse, que apenas está descubriendo su lado gay.

O para decirlo en imágenes:
Photobucket

Después de mirar esas camisas abiertas, creo que quedan claros el resto de los motivos por los que me gusta la película…

El final es un Happy End tan extraño que uno no consigue enterarse de cómo se llegó a él a partir de un principio tan loco, pero que te deja a gusto. Es una de esas películas que vale la pena ver, en serio.

También vi Puente hacia Therabitia (Quizá la hache vaya en otro lugar, siempre tengo la sensación de estarme equivocando al escribir el nombre)

Es buena, y de hecho, diría que es una de las mejores películas de fantasía que he visto (no es que haya visto muchas tampoco, pero de las que he visto, es de las mejores), comparable con Narnia. El planteamiento es fresco e increíblemente original y todo eso, pero tampoco es lo más bello y conmovedor que haya visto en una película. (Para películas que me hayan golpeado fuerte la primera vez que las veo, haría falta recurrir a Oliver!, Jacob el Mentiroso, o Brokeback Mountain)

Sobre lo que me gustó y no me gustó:

No me gustó la clase de personas que rodean a Jesse. Es que en serio, los guionistas/autores/etcétera se lo pusieron demasiado fácil: Jesse es un espíritu libre rodeado de piedras andantes, de gente que, como decía esa mujer en el cuento de Ray Bradbury, se arrastra sobre la tierra con todo el plomo del mundo en la sangre, y no hay ninguno que pese menos de trescientos kilos. Los padres son adecuadamente prosaicos, poco imaginativos y groseros ( Como cuando el padre le pide a Jesse que dibuje dinero, o ve sus dibujos y en lugar de comentarlos le dice que saque la basura) y los compañeros son tan arquetípicamente mal educados, agresivos y toscos que da pena verlos. Nadie, absolutamente nadie, comprende al pobre Jesse hasta que llega Leslie a redimirlo (hay que abrir un paréntesis para la maestra de arte, pero ella en realidad llega después que Leslie, al menos en lo que se refiere a la vida de Jesse ). No sé, aquí pudieron meterle un poco de vida al asunto, un poco de imaginación, no sé exactamente qué, pero algo.

Francamente, el personaje mejor creado y más humano en toda la película… es la matona, la que se dedica a hacerles la vida imposible a los otros. Ha vivido rodeada de violencia y no conoce ninguna otra cosa, ni sabe relacionarse con la gente de un modo que no incluya usar la fuerza, hasta que la rompen y se descubre su lado humano. La película me habría gustado el doble si al final Jesse, en lugar de llevar a Therabitia a su hermana, que es kawaii y lo que se quiera, pero que no es nada más que kawaii, hubiera llevado a la matona.

Todo esto, a menos que el troll simpático sea una personificación de la matona, algo que tampoco me parece demasiado creíble porque, si no recuerdo mal, la primera vez que aparece es antes de que empiecen a humanizar a la matona.

Ahora, ¿Qué me gustó de la película?

En primer lugar, es un homenaje absoluto a la infancia, a la capacidad de maravillarse, al poder que tiene dejarse llevar por la imaginación por el gusto de hacerlo y encontrar algo mágico incluso en lo más prosaico de la vida. En ese aspecto, lo único capaz de superarla es La Historia Interminable.

En segundo lugar, la parte gráfica. Está estupendamente llevada.

En tercer lugar, la música. Ahí sí tengo que admitirlo: la musicalización de esta película es total y absolutamente perfecta. No le pide nada a ninguna otra película que haya visto nunca.

Como bonus, consiguió (algo que nada había conseguido hasta ahora) que me dieran ganas de ver El Laberinto del Fauno.

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