Las tribulaciones de un ex-genio en la universidad.

Existe un placer perverso en ser el genio de tu generación cuando estás en primaria, secundaria o prepa. Hay algo delicioso para el ego en ver que el maestro realiza una pregunta y nadie es capaz de responderla hasta que te dignas levantar la mano. Y en corregir al maestro cuando escribe algo mal en el pizarrón. Y en…

Lo sé porque durante el final de primaria y toda secundaria y prepa yo fui un chico genio. No voy a decir que fuera el de las calificaciones más altas, porque siempre he sido la persona más irresponsable que conozco, pero me mantenía entre las calificaciones más altas y además era el candidato de cajón para los concursos académicos. Así que puedo confesarlo (con lágrimas en los ojos y una mano sobre el corazón): yo fui un chico genio.

Pero, si bien fue divertido serlo mientras duró, no lo es tanto el haberlo sido una vez que entras a la universidad y te enteras de que, en realidad, aplican para ti las mismas reglas que para el resto de los mortales porque, te guste o no, sigues siendo humano. Y ahí es cuando te toca darte de topes contra la pared cuando descubres que eso de tener que dedicarle tiempo a estudiar no es una leyenda urbana y no puedes seguir teniendo la tarea hecha a la perfección entre clase y clase.

En realidad, te encuentras en desventaja al entrar a la universidad. Los que fueron genios y lo siguen siendo pueden permitirse esas cosas que tú ya no eres capaz de hacer. Pueden inscribir las materias más pesadas con los profesores más perros e irse a tomar un café en lugar de a clase y pasarla con nota perfecta sin problemas. Y los que nunca fueron genios, tienen desarrolladas estrategias de supervivencia (desde el puro y simple hecho de sentarse a estudiar) que tú no tienes porque nunca las necesitaste.

El problema no está en ser o no ser. Está en haber sido.

Cuando de pronto te das cuenta que OMG! hace falta estudiar o no pasas, es como si le lanzaran un cartucho de dinamita a tu ego. Peor aún: a tu autoconfianza. Y mientras más alta hayas tenido la cabeza, más trabajo te va a costar levantarla. (Todo esto lo sé de primera, primerísima mano)

Así que solo te quedan dos alternativas: ir a un rincón a lamentar tu miseria y cambiarte de carrera a Apreciación del Arte Abstracto Posmodernista, o ir a un rincón a lamentar tu miseria y luego sentarte a intentar trabajar, dado que no tienes más remedio que hacerlo.

Bueno, también puedes pegarte un tiro, pero no es muy bueno para la salud.

Pero cada que veo cómo la gente se pasa dos horas estudiando cuando yo ya me cansé a los veinte minutos y quiero hacer otra cosa, me siento tentado a desear que mi educación básica no hubiera sido tan fácil.

Por cierto, en lugar de escribir este post debería estar estudiando. Tengo una tarea que entregar el lunes…

(Por cierto, WordPress 2.5 es el equivalente en WordPress a Windows Vista en Windows. Me quedo con la versión 2.3 hasta que saquen una mejor . Y de pasada, voy a probar b2evolution y nucleus, nada más para tener alternativas. Evolution se ve muy bien, pero no parece tener mucha flexibilidad en el diseño, y Nucleus luce algo complicado)

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