Monthly Archives: septiembre 2008

No le preguntes a Google.

Las estadísticas me dicen que el blog lleva casi 500 visitas, aunque el contador de abajo registre 40 más. (Parte pueden ser mías, porque el script de las estadísticas ignora mis visitas pero el del contador no).  No voy a hacer gran drama de eso, pero sí quiero rendir homenaje a quienes me han dado ratos fabulosos al ver la manera como llegan aquí.

(Laaaaaaaaaaargo detrás del cut)

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El laberinto del miedo.

Hace poco más de veinticuatro horas tuve mi primer contacto directo con la violencia en el país. Fue un asalto. Sin fuerza, pero con intimidación. No hubo violencia física, pero sí psicológica. Lo que me sorprendió fue, después del shock y la frustración inicial, fueron mis reacciones.

Antes de dormir, pasé horas pensando en el evento y en si podría haber hecho algo (además de no volver a casa tan tarde) para evitarlo. Y una parte de mí no dejaba de pensar en que si hubiera tenido un cuchillo, o una pistola, los habría mantenido lejos.

Hasta después caí en la cuenta de que estaba dejándome envolver por la misma trampa en la que está atrapada al menos parte de la sociedad estadounidense: la creencia de que el único recurso contra la fuerza es la propia fuerza, de que la única defensa es el ataque. Me tocó descubrir, en carne propia, que la violencia es enormemente contagiosa. Ahí estaba yo, acostado en mi cama, habiendo creído totalmente en la bondad humana durante toda mi vida, pensando en que si hubiera tenido una pistola, les habría disparado.

En una guerra así, uno siempre pierde. Tal vez en un asalto sí pudiera mantener lejos a los asaltantes, pero de ahí, ¿Cuánto tiempo a que ellos también se armaran? Sin duda, poco. Y tendrían mejores armas que uno y estarían por lo menos igual de dispuestos a utilizarlas. Entonces, uno compraría armas más poderosas, y tendría los nervios a flor de piel y el gatillo fácil, y ellos se volverían aún más radicales y…

No, no debe ser así. La violencia crea miedo y el miedo crea más violencia, y la solución no es aumentar la fuerza del huracán. El problema no puede resolverse con que cualquiera tenga la posibilidad de causar daño, sino con que nadie tenga la necesidad de hacerlo. Los chicos que me asaltaron son producto de una sociedad enferma, y su enfermedad se llama desigualdad, ignorancia y violencia. Se imponen mediante la fuerza porque viven en un mundo en que la fuerza es lo único que importa. El detenerlos mediante la fuerza puede ser una victoria momentánea, que tal vez me habría permitido conservar mi mochila, pero sería una derrota a largo plazo para la sociedad, pues ayudaría a extender la idea de que sólo la fuerza manda.

Y no debe ser así.

En un juego de simulación en internet, soy presidente de un país y decido su política. Aquí abajo, una traducción de un párrafo de la descripción de mi país:

“[En este país] el crimen es totalmente desconocido, gracias a una gran presencia policíaca y políticas sociales progresistas en Educación y Bienestar”

Esa es la respuesta, y no armarse. Sólo espero conseguir recordarlo todas las veces que hagan falta.

(Estoy escuchando Color Esperanza, de Diego Torres, por cierto)

Frases para la posteridad presenta:

Esta conversación sería mucho más entretenida si estuviéramos bebiendo.

A veces me encanta tener hermanos.

Una pequeña aclaración.

No, no he vuelto a ver Mamma Mia!, pero creo que el post anterior estaba incompleto (y me da flojera editarlo, mejor escribo uno nuevo)

Hubo algunas cosas que definitivamente no debieron haber hecho (como meter a Pierce Brosnan sin enseñarle a cantar antes, o… olvidémoslo)

Pero aún así, hubo muchas, bastantes más que las anteriores, en las que la película incluso supera al musical. Por ejemplo, en Honey, Honey, en la que directamente se vuelan cien bardas. Les queda con mucha más naturalidad, encaja mejor en el contexto de la película, y en general funciona mucho mejor con el simple cambio de dos o tres palabras.

En segundo lugar, el cambio de posición de “Our Last Summer”. Aunque quedaba bien donde estaba, “Thank you for the music” estaba fuera de lugar. Con el cambio, todos ganamos. Y de todas maneras, pudieron guardarse la segunda canción para el final de la película, o sea que además nadie perdió.

En tercer lugar, Sky. Recuerdo que el Sky del musical no tenía demasiado chiste, al menos no comparado con Dominic Cooper.

En cuarto lugar, “Chiquitita”. Vamos, si vamos a convertir una canción tierna en una escena chusca, vamos a hacerlo en serio, con antidepresivos, kleenex y ridículo total.

(De paso, nuevo header. Fabian y Jonathan se lo merecen)

Thank you for the music.

Resúmenes de películas presenta Mamma Mia!, el musical de ABBA.

Photobucket

Bien, ya fui a verla. La película del verano, y a menos que algo pase, la película que más disfruté este año. Si bien tuvo algunas cosas que me decepcionaron, hay otras que son impagables:

Me encantaron las escenas de “Our last summer” y “Does your mother know”, me gustó muchísimo “Honey, honey”, y me derritió completamente “Slipping trough my fingers”. Peero…

Pierce Brosnan, efectivamente, necesitaba lecciones de canto antes de meterse a hacer esta película. Y si iba a salir sin camisa, también necesitaba dos meses de dieta y caminadora. Y casi estropearon “The winner takes it all”, la verdad es que Meryl Streep no debió moverse tanto en esa escena.

Por cierto, puede quedarse con sus nosécuantas nominaciones al Óscar: Amanda Seyfried tiene la película en el bolsillo. Canta genial, baila genia, actúa genial, luce genial en todas las escenas, y hace pareja con un Dominic Cooper que, si bien no es exageradamente guapo, es tierno y sexy.

En fin, que aunque debieron apostar menos por los Big Names (aunque haya funcionado en Hairspray) y un poco más por el talento para cantar, que no en balde Sophie y Sky fueron lo mejor de la película, es una de las que realmente vale la pena tener. Y las escenas post-créditos (Sky con un traje ROSA, por ejemplo) son de las cosas para las que NO existe MasterCard.

Una pequeña declaración de principios.

La cárcel y demás consecuencias legales de un crimen, al menos en mi opinión, no deberían cumplir la función de disuadir a los criminales, porque es un hecho que no lo hacen. A un criminal el que sus actos estén penados no lo va a inducir a no hacerlo: lo va a inducir a ocultarse para hacerlo y después de haberlo hecho.

Igualmente, no veo mucho motivo en una pena como un castigo, a menos que reparen al menos en parte el daño causado. Si un hombre mató a un familiar tuyo, el hacer que lo metan a la cárcel o lo maten no te va a devolver a esa persona, y sin eso, la frontera entre la justicia y la venganza desaparece.

La finalidad de la cárcel y (en su caso) la pena de muerte, en una sociedad racional como la que por desgracia no tenemos, debería ser la de proteger a la sociedad de los individuos lo bastante disfuncionales como para representar un peligro para otras personas, y un lugar donde se les pudiera mantener aislados mientras se busca reintegrarlos a la sociedad. También los criminales son personas y aunque se comporten como animales, tratarlos como si lo fueran nos rebaja a su nivel.

Entonces, ¿cuándo se justificaría la pena de muerte? Cuando estamos tratando con una persona tan disfuncional que no puede reintegrarse a la sociedad y no tenemos la garantía de que la cárcel sea suficiente para proteger a las demás personas. Por ejemplo, un capo del narco, que aún dentro de la cárcel tiene suficiente poder para seguir siendo peligroso, o un Hannibal Lecter, que puede matar al guardia con un trocito de algodón y quitarle las llaves para escaparse de la cárcel.

Ahora, la pena de muerte es algo trementamente serio porque matar a una persona es un acto que no tiene marcha atrás. Si te equivocaste, resulta que privaste injusta e irrevocablemente a una persona inocente del bien más valioso que tiene cualquier ser humano: su vida. Un mínimo conocimiento de la falibilidad humana basta para llegar a la conclusión de que legalizar la pena de muerte es un riesgo demasiado grande que correr. Si tenemos que equivocarnos, prefiero que sea a favor de la vida.

¿A cuento de qué viene esto?

A que la plataforma México Unido propone que se aplique la pena de muerte a secuestradores y homicidas.

(Y en especial, cuando ellos mismos admiten que no es una solución, y sólo sirve para que la gente sienta que se le hizo justicia. Es decir, es una venganza pura y dura)

Frases para la posteridad presenta:

Ver al hombre de tus sueños, hasta entonces el hombre más perfecto de la creación, quitarse los calcetines para cortarse las uñas de los pies, es un ataque de realidad que no todo el mundo es capaz de soportar.

Peluche dixit.

Cómo intentar ser políticamente correcto…

… y fracasar estrepitosamente. Me parecen muy bien las campañas de asistencia social, pero, para ser sincero, deberían cuidar un poco más sus carteles:

Ejem.