No votes por el 8.

El 4 de noviembre se va a votar en California, además de por la presidencia, por algo llamado Proposición 8, que últimamente ha estado haciendo mucho ruido en los blogs de temática homosexual. Para quien no se haya enterado, aquí va un resumen rápido.

La Proposición 22, votada el año 2000, definió que en California sólo se reconoce el matrimonio entre un hombre y una mujer. El 15 de mayo del 2008, la Suprema Corte del estado decidió por 4 votos a uno que esa ley es inconstitucional. A partir de ese momento, el matrimonio gay se declaró válido y legal en California.

La Proposición 8 busca reestablecer el status quo. En pocas palabras, añade a la ley un trozo que dice “Sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido y reconocido en California”. Es decir, no sólo prohíbe a las parejas homosexuales casarse, sino también anula los más de diez mil matrimonios realizados de junio a la fecha.

Alrededor de esta proposición se ha ido tejiendo toda una guerra ideológica y publicitaria. Como es algo que no van a decidir los jueces de una corte, sino la gente en las urnas, quienes apoyan y rechazan la proposición se han lanzado a intentar convencer a la mayor cantidad de gente que puedan.

Del otro lado del ring tenemos sobre todo a las iglesias evangélicas y mormonas, más organizaciones como ProtectMarriage.com (A la que no voy a regalar un link), que han gastado la friolera de 27 millones de dólares para “proteger el matrimonio tradicional” (Incluyendo el de Britney Spears, que duró 55 horas).

Yo creo que para proteger el matrimonio, sería mejor invertir ese dinero en educación sexual, que si no tenemos chicas que tienen sexo sin preservativo porque nadie les ha dicho que existe, que terminan embarazadas y casándose a los 17 y que, obviamente, no tienen la madurez para llevar un matrimonio a esa edad. Eso es proteger el matrimonio. Ellen DeGeneres dice que le gustaría que se hubiera usado para regalarle un poni a cada niño de California.

Incluso, algunas empresas han sido presionadas para que, si donaron a quienes apoyan el matrimonio gay, donen ahora a quienes se oponen a él, so pena de ser balconeados como “gente que ataca al matrimonio tradicional”.

Entre tanto, los opositores a la ley, que son un zoológico en el que encuentras empresas, figuras públicas, plataformas de derecho LGBT y etcétera, han reunido 26 millones de dólares (Que, si no se hubiera lanzado esta iniciativa contra el matrimonio gay, podrían haberse usado en cosas más interesantes) en publicidad para pedir que la gente vote NO a la Proposición 8.

El punto es: ¿Por qué le damos tanta importancia a esto? ¿Porqué gente como los chicos de AmbienteG, que viven en España, o yo, que soy mexicano, nos tomamos tan a pecho lo que está sucediendo en California?

La respuesta es simple: porque es importante.

Desde hace tiempo he llegado a la conclusión de que todo lo que suceda con los derechos de cualquier persona homosexual en cualquier lugar del mundo, tiene indirectamente que ver conmigo y con cualquier homosexual en cualquier parte. No es posible aplicar el método del avestruz y decir que no me importa porque al fin y al cabo están muy lejos.

La homofobia es un problema global, y si se le va a dar una solución, tiene que ser global. Sin duda, hay diferencias locales (En México te gritan “puto” desde un auto, en los países árabes te ahorcan) pero el fondo es el mismo: la intolerancia. Y además, la homofobia puede extenderse como cualquier otra intolerancia. Así que en California se está viviendo un asalto, pero la guerra la estamos librando todos, desde Mehdi Kazemi hasta Ian McKellen.

Una puerta abierta, en cualquier lugar, permite pasar a través de ella y abrir más puertas. Una puerta cerrada no. Una tendencia mundial arrastra a todos, así que si se gana en California ganamos todos, y si se pierde, todos perdemos. Y sin duda, si un evento individual puede ayudar a establecer una tendencia, es el resultado de las elecciones en el estado más poblado del que todavía es el país más poderoso del mundo.

En segundo lugar, la gente a la que afecta esa enmienda es gente. Son personas. Cualquiera que haya tenido un roce con la homofobia conoce la sensación de ser discriminado, de ser tratado como menos que una persona en razón a tu orientación sexual. Uno puede imaginarse lo que es que 16 millones de personas decidan si puedes casarte o no (cuando ellos sólo tuvieron que pedir permiso a sus padres -y eso tal vez- para casarse), y ver que hay quienes están dispuestos a dejarse la cartera en impedírtelo. Yo lo sé, y creo que puedo hablar por muchos al respecto.

Por eso, más que nada, es que damos la brasa con el tema. Últimamente muchos blogs han estado haciendo eco, y va a seguir haciéndose hasta que la tormenta pase.

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