Keith Olbermann: “Yo no soy gay, y tampoco mis amigos o familiares, y aún así este voto me parece horrible”

Enlace original, en inglés. Traducción por su servilleta, originalmente para una noticia en Menéame.

(Una de esas cosas que no sé por qué, tenía ganas de publicar pero he ido dejando para después):

Keith Olbermann es un presentador de la MSNBC, y este mensaje lo envió el 12 de noviembre en su programa Countdown:

Esta noche, como prometí, finalmente un comentario especial sobre la aprobación, la semana pasada, de la Proposición 8 en California, que eliminó el derecho de las parejas del mismo sexo a casarse, y creó un precedente en este tema de costa a costa.

Algunos detalles previos. Este no es un asunto de quejarse y gritar, y no es sobre política, y tampoco es en realidad sobre la Proposición 8. No tengo un interés personal en este asunto: no soy homosexual, me cuesta trabajo recordar a aunque sea un miembro de mi familia que lo sea, no tengo experiencias de amigos o colegas luchando contra los prejuicios que aún marcan sus vidas.

Y aún así, para mí esta decisión es horrible. Horrible. Porque esto no es sobre quejarse, y tampoco es sobre política.

Esto es sobre… el corazón humano. Y si suena sensiblero, que así sea.

Si votaste por esta Proposición o apoyaste a los que lo hicieron o a las ideas que expresaban, tengo unas cuantas preguntas que hacerte porque, honestamente… no lo comprendo. ¿Qué tiene que ver contigo? ¿Qué significa para ti? En un tiempo de fugacidad y de relaciones de una noche, estas personas quieren la misma oportunidad de permanencia y felicidad que tú tienes. No quieren negártela. No quieren quitarte nada. Ellos quieren lo mismo que tú: una oportunidad de estar menos solos en la vida.

Sólo que en este momento les estás diciendo “No. No pueden tenerlo en esas condiciones. Quizá algo parecido. Si se comportan bien, si no causanmuchos problemas” Incluso les darás los mismo derechos, aún si en este momento les estás quitando el derecho legal que ya tenían. El mundo a su alrededor está fijo en el amor y el matrimonio, y les estás diciendo “No, no puedes casarte”. ¿Qué pasaría si alguien aprobara una ley que dijera que tú no puedes casarte?

Constantemente escucho el término “redefinir el matrimonio”.

Si este país no hubiera redefinido el matrimonio, los negros todavía no podrían casarse con los blancos. Había leyes en dieciséis estados que lo volvían ilegal…en 1967.

Los padres del Presidente Electo de los Estados Unidos no habrían podido casares en casi la tercera parte de los estados del país que su hijo creció para gobernar. Pero es peor que esto. Si este país no hubiera redefinido el matrimonio, algunas personas negras aún no podrían casarse… con otras personas negras. Es una de las más crueles, y aún así, ignoradas, partes de nuestra historia de esclavidtud. Los matrimonios no estaban legalmente reconocidos si los contrayentes eran esclavos. Como los esclavos eran una propiedad, no podían ser legalmente marido ymujer, o madre e hijo. Sus votos de matrimonio eran diferentes: no “Hasta que la muerte nos separe”, sino “Hasta que la muerte o la distancia nos separen”. Los matrimonios entre esclavos no estaban legalmente reconocidos.

Ustedes saben, exactamente como los matrimonios en California no están legalmente reconocidos si las personas son homosexuales.

Es incontable el número, a lo largo de nuestra historia, de los hombres y mujeres que han sido obligados por la sociedad a casarse con alguien del sexo opuesto en matrimonios arreglados, o de conveniencia, o simplemente con alguien a quien no conocían. Centenares de hombres y mujeres que vivían con vergüenza e infelicidad y que, a través de mentirse a sí mismos y a otros, rompían otras vidas de parejas e hijos. Y todo porque nosotros les decíamos que un hombre no puede casarse con otro hombre, ni una mujer con otra mujer. La santidad del matrimonio. ¿Cuántos matrimonios como estos ha habido en la historia, y cómo es que eso mantiene la santidad del matrimonio en lugar de volverlo un término sin sentido?

¿Qué significa esto para ti? Nadie te pide que hagas tuya su expresión del amor. ¿Pero no debes, como ser humano, aceptar su amor? El mundo ya es un lugar lo bastante frío.

Esto va contra el amor, contra la esperanza, y contra esas pocas y valiosas emociones que nos permiten avanzar. Tu matrimonio sólo tiene un 50% de probabilidad de avanzar, no importa cuánto sientas ni qué tan duramente trabajes en él.

Y existe gente que se alegra ante la perspectiva de sólo esa oportunidad y ese trabajo, simplemente por la esperanza de experimentar ese sentimiento. Con tanto odio en el mundo, con tantas divisiones inútiles, y la gente actúa contra la gente sin un buen motivo. ¿Esto es lo que tu religión te dice que hagas? Con tu experiencia de la vida, el mundo y todos sus problemas, esto es lo que tu conciencia te dice que hagas?

Con tu conocimiento de que la vida, con fuerza incesante, parece devastar el terreno de juego en que todos vivimos, para extender lainfelicidady el odio, ¿esto es lo que tu corazón te dice que hagas? ¿Quieres santificar el matrimonio? ¿Quieres honrar a tu Dios y al amor universal que crees que representa? Extiende la felicidad. Este pequeño, simbólico trozo de felicidad, compártelo con todos los que lo buscan. Cítame a cualquiera de tus líderes religiosos, o al libro de tu elección, diciéndote que vayas contra esto. Y después dime cómo puedes creer al mismo tiempo en esa afirmación y en esa otra frase que dice “sólo haz a los otros lo que te gustaría que te hiceran a ti”.

Se te pide ahora, en nombrede tu país y quizá de tu creador, tomar un partido o el otros. Se te pide tomar partido no en un asunto político, ni religioso, ni de homosexuales o heterosexuales. Se te pide tomar partido en un asunto de amor. Todo lo que tienes que hacer es tomar partido, y dejar que una pequeña chispa de amor cumpla su destino. No tienes que ayudarle, ni aplaudirle, ni luchar por ella. Sólo no la apagues. Porque aunque podría parecer a primera vista que es un amor entre dos personas que no conoces, a las que no comprendes y que quizá ni siquiera deseas conocer, en realidad es el amor que sientes por tu prójimo.

Simplemente, porque estees el único mundo que tenemos. Y por eso, las demáspersonas también importan.

Es la segunda vez en diez días que termino volviéndome, por encima de todo, a la petición de piedad por Clarence Darrow en un juicio por homicidio.

Porque lo que dijo encaja perfectamente con el punto central de esta situación:

“Estaba leyendo, la noche pasada, sobre las aspiraciones del poeta persa Omar-Khayyam”,ledijo al juez.

“Me parecieron lo más elevado que puedo ver. Deseo que estén en mi corazón, y deseo que estén en el corazón de todos:

Así estaré escrito en el Libro del Amor,
y no me preocupa el Libro en lo alto.
Borra mi nombre, o escríbelo si quieres,
porque estaré escrito en el Libro del Amor”

Buenas noches, y buena suerte.

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