Ahorro de energía para conservar el ambiente.

No diré que se haya hecho un revuelo respecto al anterior post de este blog, pero sin duda, la mayoría de las opiniones que he recibido han sido negativas. Que si sirve para crear conciencia, que si lo que importa es demostrar que estamos dispuestos  a hacer algo, etcétera.

Dado que estoy completamente de acuerdo con la idea de fondo de la campaña (conservación ambiental, incluyendo el ahorro energético), pero no simpatizo en lo más mínimo con la forma, voy a aprovechar la existencia de la campaña para hablar de energía y de cómo y por qué ahorrarla.

Empecemos por el principio:

¿Qué es la energía?

En ciencias, la energía se define como la capacidad de realizar un trabajo. En corto, es lo que permite que algo se mueva o se mantenga moviéndose. Como la licuadora: si se desconecta de la electricidad, deja de moverse.

¿Qué tipos de energía hay?

Desde el punto de vista físico, se pueden dividir en dos clases: energía cinética y potencial. La energía cinética es la que tiene un objeto que está moviéndose. La energía potencial es algo un poco más complicado. Digamos que es la energía que tiene un objeto por el hecho de encontrarse en cierto estado.

Para poner un ejemplo, digamos que se tiene un resorte. Al apretarlo se gasta energía, y ésta energía puede recuperarse luego, cuando el resorte se estira, y puede usarse para hacer trabajo de alguna clase. Lo mismo puede decirse de un objeto colocado a cierta altura (se gastó energía en llevarlo a dicha altura) o puesto en un campo electromagnético.

¿Qué actividades humanas involucran consumo de energía?

Esa es la parte buena: Virtualmente TODAS. Las actividades físicas involucran energía, que obtenemos de los alimentos, de forma que hasta al estar acostados contando las telarañas del techo, el acto de respirar consume energía. Cualquier electrodoméstico gasta energía, que obtiene de la red eléctrica, y los automóviles y demás maquinaria la obtienen de sus combustibles.

¿Y de dónde obtienen la energía las fuentes de energía?

Recordando lo que ponía allá arriba de energía cinética y energía potencial, las fuentes de energía no son auténticas fuentes de energía. Es decir, no la producen sino que la extraen de algún lado, en el que se encuentra almacenada en forma de energía potencial.

Por ejemplo, una planta hidroeléctrica: el agua se encuentra a cierta altura y por estar a esa altura tiene energía potencial, y al bajar esa energía potencial se convierte en energía cinética cuando el agua se mueve, lo que se usa para mover una turbina que genera la electricidad.

Una planta termoeléctrica toma combustible, que tiene energía almacenada entre sus moléculas, y libera esa energía quemando el combustible, con lo que calienta gas o aire y mueve la turbina que… ídem. Lo mismo hace un automóvil.

En cuanto a la comida, los animales la sacan de las plantas, y las plantas la obtienen del sol.

Por cierto que los combustibles son restos de animales y plantas que vivieron hace tiempo (mucho para el petróleo, gas y carbón, no tanto para la madera y rastrojo) que en última instancia también obtuvieron su energía del sol.

Y el agua que mueve las plantas hidroeléctricas llegó a la altura en la que se encuentra por medio de la evaporación, que también es causada por el sol. Y para las plantas eólicas, el viento también lo produce el calor del sol.

Si retrocedemos los suficientes pasos, casi toda la energía que usa el ser humano proviene del sol.

¿Toda?

No. No toda, eso hay que admitirlo. Entre las energías que usa el ser humano, hay tres que no tienen que ver en lo más mínimo con el sol: La energía nuclear, la de las mareas y el calor interno de la tierra. La energía nuclear se obtiene de átomos muy pesados que se rompen, o átomos muy ligeros que se combinan. La energía de las mareas proviene de la interacción gravitacional entre la tierra y la luna.

Y si la energía proviene del sol, ¿Por qué no usamos la energía del sol directamente y nos ahorramos problemas?

Básicamente porque hay una serie de problemas relacionados con el uso de la energía solar directa: el primero es que en cualquier punto de la superficie terrestre sólo está disponible durante aproximadamente la mitad del tiempo, y hay demasiadas cosas que no pueden detenerse durante la noche. El segundo, que incluso durante el día, si está muy nublado se capta mucha menos energía que en un día soleado. El tercero, y que lleva directamente a los combustibles, es que la luz solar llega a la tierra bastante diluida.

Con esto me refiero a que, si bien tiene intensidad suficiente para calentarnos, y quemarnos si nos descuidamos un poco, no es suficiente para concentrar grandes cantidades de energía en espacios pequeños. Pero eso es justo lo que hacen los combustibles: absorben la energía del sol y la almacenan químicamente, de forma que al quemarlos, esa energía se libera y puede ser utilizada.

Genial, ¿No?

Sí, pero hay un enorme  problema al respecto. No tiene que ver con que la energía vaya a terminarse, porque de hecho el sol manda muuuuuucha energía a la Tierra, e incluso si hiciera falta más, podríamos poner espejos en órbita para recoger más luz solar y enviarla al planeta. El problema puede dividirse en tres partes.

Parte número 1: Los combustibles fósiles son recursos no renovables. Eso significa que les toma millones de años formarse, mientras que los humanos los gastamos en periodos de años. Si algo se forma muy lento y se consume muy rápido, termina agotándose.

Parte número 2: No sabemos vivir sin ellos. La economía mundial depende de un modo enfermizo de los combustibles fósiles, en especial del petróleo.

Y parte número 3, que es la interesante a efectos de conservación ambiental: Al quemar combustibles fósiles se libera a la atmósfera una enorme cantidad de dióxido de carbono (junto con otros gases, y partículas sólidas, y demás) que dañan considerablemente el ambiente. El dióxido de carbono contribuye al calentamiento global, los diversos óxidos de azufre (que se forman al queman el combustible, ya que el azufre es una de sus principales impurezas)  contribuyen a la lluvia ácida, etc.

Pero… ¿Qué tiene que ver todo eso con apagar nuestra luz una hora?

Ejem. Se gasta una cantidad enorme de combustible en generar electricidad. Incluso en España, uno de los países más eficientes en producción de energía sin usar combustible, casi la mitad de la electricidad total se produce quemando combustibles fósiles. Que como ya vimos, se acaban y contaminan.

El caso del petróleo es doblemente grave porque, además de acabarse quemándolo, es fundamental para la industria química, y sustituirlo ahí va a ser el triple de difícil que sustituirlo en la producción de energía.

En México se encuentra uno a veces cosas muy, muy graciosas. Se destila la gasolina, limpiándola y filtrándola para que no contamine al quemarse en los coches, y los residuos… se queman para generar electriciad.

YA RLY.

Sucede, de verdad.

Entonces, se supone que apagando la luz una hora por la noche, se gastará menos electricidad, por lo que se consumirá menos combustible y se reducirá el daño al ambiente.

¿Y cuál es el problema entonces en apagar la luz?

Bueno… que las plantas de producción de energía no paran. Es posible que reduzcan su producción de energía un poco, previendo el descenso en el consumo, pero es seguro que no se van a apagar durante esa hora (empezando porque hay algunas que funcionan con calderas de vapor y cosas semejantes que tardan varias horas en alcanzar sus condiciones de operatividad)

Así que en realidad, apagando la luz lo único que hacemos es dar al traste con las previsiones de consumo que tienen las redes eléctricas, con lo que producen una gran cantidad de energía que no se usa para nada. Léase: desperdicio. Que es el problema número uno respecto a la energía.

Además, si todos apagamos la luz una hora, es casi seguro que todos vamos a prender nuestra luz la hora siguiente, y el consumo va a superar al ahorro. De ahí que, aunque la propuesta sea una cosa bonita, en realidad no tenga más valor que el simbólico.

¿Qué podemos hacer entonces para impactar en el daño ambiental?

Las plantas productoras de electricidad planifican a largo plazo, así que si se quiere impactar realmente en el medio ambiente, deben afectarse las previsiones de la red a largo plazo, lo que sólo puede hacerse con un cambio de hábitos a gran escala Y a largo plazo. Como puse allá arriba, el problema número uno con la energía es el desperdicio. Hace que se tenga que producir no sólo la energía que usamos, sino también la que desperdiciamos. Si podemos disminuir el desperdicio de energía a largo plazo, ganaremos mucho en cuanto a conservación ambiental. Eso en cuanto al consumo directo de energía. Ahora…

¿Cómo que “consumo directo”? ¿Es que hay consumos indirectos?

¡Por supuesto! Igual que hace falta energía para casi cualquier acción humana, toma energía construir y procesar casi cualquier artículo que usamos. Y muchos, especialmente los que tienen plásticos, gastan petróleo. De forma que si desperdiciamos objetos manufacturados, también estamos desperdiciando energía. Como siempre, en este caso hacen falta las tres R: Reducir el consumo, Reusar mientras sea posible y Reciclar cuando ya no se pueda reusar. Y claro, también tenemos que disminuir nuestro consumo directo.

¿Y qué podemos hacer para disminuir el consumo directo de energía?

MUCHO.

Haciendo copypaste de algunas de las propuestas de esta web:

En los lugares donde no se requiere de mucha iluminación (habitaciones, pasillos, cornisas) pueden usarse focos de 25 watts. En lámparas múltiples puede quitarse uno de cada tres focos o utilizar los de 25 watts.

UTILIZAR FOCOS AHORRADORES. Sé que suena tajante escribirlo en mayúsculas, pero en serio. Hay quien no se entera. Gastan la tercera parte de la electricidad que un foco incandescente, básicamente porque no generan calor, que en los focos incandescentes se lleva mucha energía.

Utilizar un regulador de intensidad (dimer) para graduar la luz al mínimo necesario. También se recomienda usar relojes (timer) que permiten programar el inicio o la interrupción de corriente en un aparato a una hora determinada.

Apagar la luz cuando no sea necesaria. (Consejo patrocinado por el Capitán Obvious)

Usar una lámpara de mesa fluorescente cuando se trabaje en un escritorio.

Limpiar las lámparas y focos, ya que el polvo bloquea la luz que emiten.

Mantener las cortinas y persianas abiertas durante el día para aprovechar al máximo la luz solar.

Apagar los aparatos eléctricos y desconectar los que no tienen interruptor cuando no se estén utilizando. Esto incluye los reguladores de voltaje.

Apagar los aparatos que producen calor antes de terminar de usarlos –plancha, tubos o pinzas para el cabello, parrillas, ollas eléctricas, calefactores– para aprovechar el calor acumulado.

Colocar el refrigerador en un lugar con espacio para permitir la circulación de aire, y fuera del alcance de los rayos solares y del calor de la estufa.

Comprobar que los empaques de la puerta estén en buen estado y en su lugar, para asegurar que cierre herméticamente.

Mantener cerrados los pilotos de la estufa y enciénderlos sólo mientras se esté cocinando.

Forrar con papel aluminio las hornillas de la estufa para que el calor se refleje hacia arriba.

Cerrar la llave del gas inmediatamente después de usarla.

Usar ollas y sartenes de diámetro igual o ligeramente mayor que el de la hornilla y con el fondo totalmente plano.

Usar de preferencia la olla de presión; por lo general los alimentos se cuecen más rápidamente de este modo.

Tapar bien las ollas; así no se desperdicia el calor.

Instalar el calentador lo más cerca posible del lugar donde se usa el agua.

Utilizar el automóvil lo menos posible.

Etcétera.

La segunda cosa que se puede hacer para ahorrar energía (aunque eso depende más de los gobiernos, por lo que sólo nos queda firmar peticiones y hacer actos de protesta… y es ahí donde entra esta hora del planeta, o entraría si alguien mencionara en algún lugar el asunto) es usar energías renovables.

En sí, la energía del sol no es completamente renovable. Existe algo llamado Segunda Ley de la Termodinámica que dice, en resumen, que a medida que la energía se usa una parte de ella va dejando de servir para hacer trabajo. Aunque siga estando ahí, no puede usarse. Eso pasa también con el sol, la energía que irradia al espacio y que no es captada por algún cuerpo (como la tierra) se pierde. Y al final, claro, el sol va a dejar de brillar.

Pero eso le va a tomar miles de millones de años. A escala humana, podemos suponer que el sol va a durar siempre. Después de todo, cinco mil millones de años es bastante cercano a “siempre”, si vemos las cosas desde el punto de vista humano. Esa es una gran ventaja de la energía que proviene del sol sobre los combustibles fósiles o los nucleares.

La segunda es que no contamina. Los combustibles fósiles emiten gases contaminantes a la atmósfera. Las reacciones nucleares no, pero generan residuos radiactivos que pueden durar, en el peor de los casos, centenares de miles de años emitiendo radiación nociva. Si consideramos que las pirámides llevan 5000 años, necesitaríamos construir cosas veinte o cuarenta veces más duraderas para almacenar los residuos radiactivos de forma segura. Y hacerlo a gran escala, además, si queremos fundamentar la economía en energía nuclear.

A nivel personal, no veo que sea una solución práctica.

¿Entonces qué hacemos?

Tenemos que aprender a funcionar, realmente funcionar, con energías que pueden considerarse realmente renovables a largo plazo. Para que una energía sea renovable a largo plazo debe de generarse al mismo ritmo, al menos, que el que se consume.

Los combustibles fósiles se generan muuuuy despacio, bajo el suelo. El uranio y demás materiales radiactivos se generan cada que explota una supernova, (tema para otro post, dicho sea de paso), y no hay señales de que nos vaya a explotar una lo bastante cerca para renovar las reservas. Ese es un punto muy serio: La tierra NO va a producir más uranio que el que ya tiene, ni siquiera a un ritmo ridículamente lento (como el caso del petróleo). Nada. Nothing. Niente.

En cambio, la luz solar se renueva constantemente (cosas del sol, que ahí no se renueve su hidrógeno es otro rollo, pero como decía, nos va a durar cinco mil millones de años). Y el viento y la evaporación del agua para las hidroeléctricas, que son producidos directamente por el sol, van a durar otro tanto. En cuanto a la energía de las mareas, según un estudio de Asimov, puede durar hasta setenta mil millones de años.

¿Que tiene problemas? Sí. Cualquiera de estas energías se encuentra mucho menos concentrada que los combustibles fósiles, por lo que hace falta construir infraestructuras grandes para obtener energía suficiente. Más grandes que una termoeléctrica, sin duda. En cuanto a más costosas, quizá al principio, pero cuando algo se hace a gran escala tiende a abaratarse.

Otro problema, sin duda, es el hecho de que la mayor parte de la energía renovable se presenta en cantidades variables (a diferencia de los combustibles fósiles, que pueden quemarse a un ritmo fijo). Algunos días están soleados, otros nublados, algunos con y otros sin viento, etc. La solución, de nuevo, yo diría que radica en la diversificación y en la aplicación a gran escala. Así no importa si en algún lugar no hay sol, habrá en otro, y tendremos viento un poco más allá. Y viceversa, en un día de calma chicha y sin viento tendremos mucho sol para generar energía. Y siempre tendremos las mareas, dos veces al día, para completar el pastel.

Además, podemos almacenar la energía en diversas formas, por ejemplo etanol (de hecho, el etanol es un excelente ejemplo de combustible renovable). El único problema que tiene es que el carbono que absorben las plantas cuando crecen luego lo vuelven a liberar al quemarse el combustible, por lo que, si bien no se agrava el calentamiento global, tampoco se lo remedia. El segundo problema del etanol es que hace falta tierra para cultivar las plantas que lo producen, y normalmente cultivar la tierra conlleva ciertos daños ambientales que conviene evitar.

Ahora, uno es ciudadano particular, y obviamente, no puede ir y cerrar las termoeléctricas y abrir parques solares y eólicos al por mayor. Pero sí se puede pedir a los gobiernos que lo hagan, y de hecho, la presión social constante y multitudinaria es casi lo único que puede cambiar la postura de un gobierno. A mí me gustaría ver que la gente se reuniera el 28 de marzo en “Manifestaciones verdes” para pedir al gobierno un cambio en el modelo de generación de energía, pasando a alternativas ambientalmente responsables. Y al no estar en casa, por supuesto que se dejaría la luz apagada.

Ésa sería una auténtica hora en favor de la Tierra.

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