Si el mundo fuera mío…

…le daría mucho, mucho dinero a Sally Kern. Para que pudiera irse de compras y dejar de joderle la vida a los demás.

Y proclamaría leyes para que Cam Gigandet, Shawn Ashmore, Jax y Tyler Lough no pudieran salir a la calle con camisa a menos que la temperatura estuviera bajo el punto de congelación.

Y le daría un poni a cada niño de California.

Eso es lo que haría yo, pero, ¿Qué harían otros? . Esa es la premisa oculta detrás de Were the world mine.

Cada fin de año realizo una lista con algunas cosas, como el mejor libro y la mejor película que veo. Y desde este momento sé que cuando realice la lista del 2009 la mejor película que voy a haber visto va a ser Were the World mine. Encontrar una película mejor que esta, antes de fin de año, iría contra las leyes de la naturaleza.

Un resumen corto y sin spoilers:

La trama sigue de cerca la de Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. Timothy es el “gay del pueblo”, atrapado en un mundo que no lo acepta y bla, bla, bla. Para más referencias, fijarse en cómo está el niño de “Puente hacia Terabithia”, excepto que la maestra de Timothy mola mucho más que la de Terabithia.

Además, por supuesto, Timothy tiene un amor imposible, que para agrandar la lista de tópicos, es el capitán del equipo de fútbol americano. Y ambos son seleccionados para estelarizar una puesta en escena de Sueño de una noche de verano, de Shakespeare.

Por si alguien se siente confundido a estas alturas, es una película basada en Sueño de una noche de verano, en la que la trama va sobre la representación de Sueño de una noche de verano, no es que nadie esté leyendo doble.

Mientras está en mitad de un ensayo para su papel, Timothy descubre un mensaje oculto en el libreto que le regaló su maestra, y el mensaje contiene la receta para hacer una poción de amor. Tras unos cuantos pasos (que involucran mezclar cosas, añadir fuego, volver a mezclar, soplar y cantar) se encuentra en sus manos con una flor que lanza a los ojos de las personas una poción que los hace enamorarse locamente de la primera persona a la que ven.

A partir de ahí, simplemente hagamos rodar la bola de nieve.

¿Qué es lo que la hace tan, tan buena?

En primer lugar, es musical. Eso siempre le gana puntos a cualquier película.

En segundo lugar, está basada en una jodida obra de Shakespeare, pero sin ser en ningún momento pretenciosa (incluso cuando descaradamente calca diálogos de la obra teatral) y todo sale con una naturalidad gigantesca.

En tercer lugar, salen chicos sin camisa. Y chicos atractivos, además.

En cuarto lugar: ¿Quién no ha soñado con una poción así?

En quinto, tiene uno de los finales más poderosos que he visto nunca en ninguna película (junto con Abre los ojos, tal vez).

Vamos, que podría seguir listando razones y aún así me quedaría corto. Es una película que realmente, realmente merece ser vista.

El resumen con spoilers y comentarios más a fondo, en el próximo post (espero recuperar la regularidad de escribir cada cuatro días, pero es un tanto difícil cuando uno no tiene un solo día realmente libre)

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: