Category Archives: Cosas serias

Debate, debate.

Una semana o algo así después del debate de los candidatos a la presidencia mexicana. Y la única cosa segura es que, sea quien sea el que quede, va a ser malo para el país.

Las boletas necesitan incluir la opción “Nada de lo anterior”.

(Me extendería más, pero me deprime)

Uno + Uno = Uno + Una

Hay cierta comunidad en facebook, que antes tenía pagina en internet, llamada Uno + Una = Matrimonio (A la que definitivamente no voy a hacerle el favor de ponerle un enlace), que se dedica a oponerse al matrimonio gay en México.

Incluso están buscando hacer una propuesta de ley para revertir la legalización del matrimonio gay en la ciudad de México. Algo así como la NOM, pero en región 4.

Afirman hacerlo en defensa del matrimonio.

Y yo me pregunto: ¿Por qué consideran que el matrimonio gay es una amenaza a la institución del matrimonio?

Una pareja homosexual busca que se le otorgue el derecho a casarse. Una persona que se opone a ello busca restringir el derecho de algunas personas a casarse. ¿Quién de los dos busca limitar la institución del matrimonio? ¿Quién de ellos busca que la gente no se case?

Siempre ha habido quien ve una amenaza en cualquier cambio. Pasó con la imprenta, pasó con el ingreso de los negros a las universidades… pasa con el matrimonio gay. Hubo quienes llamaron “un experimento irresponsable” a la democracia, y “un ataque a las estructuras fundamentales de nuestra sociedad” al voto femenino.

El argumento más socorrido que ofrecen son los niños, básicamente de dos formas distintas:

a) Afirmando que los niños tienen derecho a un padre y una madre, o que necesitan tenerlos para desarrollar su concepción de roles de género. Lo cual, si lo llevamos un poco al extremo, justifica arrebatar los hijos a viudas y madres solteras. Y a quienes por algún motivo viven con los abuelos en lugar de los padres. Las familias atípicas ya son (y, en realidad, siempre han sido) parte de la sociedad, y esta no ha tenido ningún problema con ello.

b) Afirmando que si un niño crece con padres homosexuales, ellos intentarán hacerlo homosexual y el niño tendrá problemas psicológicos.

Esto, francamente, es un sinsentido. De familias homosexuales se puede esperar, en promedio, más apertura mental y tolerancia hacia la orientación sexual que de las familias tradicionales, por una razón muy simple:

En una familia tradicional es más probable que se intente imponer a los niños la heterosexualidad, por el sólo hecho de que vivimos en una sociedad heteronormativa, y por el hecho de que la mayoría de los niños nacen en familias tradicionales. Y, lo puedo decir porque lo he vivido personalmente, ser un hijo homosexual en una familia heteronormativa puede ser una auténtica pesadilla. Y, por lo que sé de las personas homosexuales a las que conozco, esta situación no es la excepción sino lo habitual. Así, es más de esperarse de una pareja homosexual que estén más sensibilizados acerca de la orientación sexual de sus hijos y más dispuestos a respetarla (y más sensibilizados y preparados para afrontar el acoso y discriminación en general, como consecuencia indirecta).

No voy a dirigirme a quienes ofrecen un argumento puramente religioso (después de todo, son los más honestos de quienes se oponen al matrimonio gay), sino a quienes intentan disfrazarlo con argumentos prácticos: La humanidad ha sobrevivido a muchos cambios a lo largo de su existencia, y algunos, como la expansión de internet, la industrialización y las vacunas, mucho más profundos y radicales que el matrimonio gay.

Por otro lado, el modelo social que promueven NO ES UN ABSOLUTO. Siempre ha habido modelos de familias y sociedades distintos, y que han funcionado igual de bien. Nuestro propio modelo social es algo en perpetuo cambio, y es lógico si se considera que vivimos en un mundo en perpetuo cambio.

Live with it, bitches.

Do ask, will tell.

Yep, tarde, como siempre, pero… ¡Se consiguió! ¡El Senado estadounidense votó por eliminar la política de “Don’t Ask, Don’t Tell”.

¡Bienvenidos al siglo XXI, USA!

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…y me quedé callado.

Sucedió en el último vagón.

Iba lleno, como de costumbre a las 7 de la noche.  Y como siempre que va lleno, los habituales de ese vagón se dedican a meterse mano unos a otros. Rayos, si yo mismo lo estaba haciendo, la verdad.

A un par de pasos de mí, otro chavo también lo estaba haciendo, y un tipo le buscó pleito. Primero nada más fue reclamarle que le estaba pisando el pie, pero de ahí subió de nivel la reclamación y llegó al nivel de “maricón de mierda”, “pinche puto” y etcétera.

Y le estrelló la cabeza contra la puerta del metro.

No lo lastimó, pero la estrelló. Y fue por pura homofobia, y la prueba es que también intentó golpear al compañero de ligue a pesar de que ese no le había hecho nada.

No voy a detenerme a hablar sobre la homofobia del tipo porque es un tema trilladísimo, sino sobre el hecho de que ninguno de los que estábamos ahí en ese momento nos movimos para ayudar al agredido, a pesar de ser más de una docena de homosexuales sólo en esa sección del vagón. Que sí, que hay el efecto de dilución de la responsabilidad y todo, pero alguno de nosotros debió haber pensado qué hacer y salir en ayuda del chico.

Yo debí haberlo hecho.

Sí, puedo afirmar en mi defensa (y cualquiera podría hacerlo) que el retrógrado en cuestión era del tamaño de una montaña. Excepto que no pesaba más ni era más fuerte que todos los que estábamos ahí juntos.  ¿Dónde quedó el “No somos machos, pero somos muchos”?

Dejando de lado preguntarnos dónde está la solidaridad humana, que es lo primero que faltó ahí, ¿Dónde quedó el orgullo gay? ¿Tirado con el confeti entre el Ángel y el Zócalo?

No sé cuántos de los que había en el vagón en ese momento hayan ido a alguna marcha, ondeando una bandera y sintiendo que hacían algo. Yo lo hice hace dos marchas. Y sentí que hacía algo, pero ahora no lo creo tanto. Es mucho más fácil ser valiente cuando sabes que hay tanques que protegen la marcha, o cuando estás escribiendo en algún foro. Pero es difícil serlo cuando te arriesgas a que te rompan la nariz, o te saquen del tren y te lleven a la delegación por meterte en un pleito.

El problema, claro, es que es ahí donde es importante ser valiente. Tras un teclado y una barricada no le sirve a nadie.

Sé que puede alegarse el instinto de conservación, y el fenómeno de dilución de la responsabilidad and stuff, pero a final de cuentas el resultado final es el mismo: agredieron a un chico por estar ligando con otro, y nadie hizo nada para detenerlo.

Aunque directamente no fuera problema mío (ni de nadie más que del chavo y su ligue), en realidad era problema de todos, porque fue sólo cosa de azar que el que estuviera en ese lugar fuera él y no otro de nosotros. Ya alguna vez lo comenté aquí: la guerra por nuestros derechos tiene un solo frente, y un golpe a uno es un golpe a todos. Es la única forma posible de verlo, porque el pisotear los derechos de una persona por ser homosexual lleva a pisotear los derechos de todos por ser homosexuales.

No estoy pidiendo una disculpa porque no la veo como algo posible. Simplemente es un recordatorio para el futuro de lo que sucedió, para que, si vuelve a suceder, esté mejor preparado. Así que voy a resumir lo que sucedió, para no olvidarlo nunca:  Le pegaron a un chico en el último vagón, sólo por ser homosexual, y ninguno de los que estábamos ahí movió un dedo para ayudarlo.

Debimos haberlo hecho.

Debí haberlo hecho.

¿Bareback? No, gracias.

Acabo de enterarme, vía Menéame, que los productores de porno en Hollywood están buscando marcharse a otra parte si se lleva a cabo la propuesta del gobierno de prohibir la filmación de porno bareback.

Para todos los que no sepan lo que es eso, este post va sobre VIH y videos para adultos. De temática gay, para más inri. Si alguna de las tres cosas no les gusta, no sigan leyendo, gracias.

Y como disclaimer: La mayoría de los enlaces que hay aquí son altamente NSFW. No me hago responsable por ninguna consecuencia que tenga el hacer click en ellos. Sigue leyendo

D.E.P. Doble.

Rayos, ¿Por qué toda la gente buena se muere?

Se encontraron muerto a Stephen Gately.

El protagonista de “Better” y José el Soñador. En su momento, me ayudó mucho saber que alguien como él haía salido del clóset.

(Sé que la gente mala también se muere. Pero eso jode menos.)

D.E.P.

Acabo de leer que se ha muerto Mercedes Sosa, una de las cantantes a las que más he admirado en mi vida, tanto por sus ideales como por su talento. Una gran voz donde las hubiera, vamos.

De tributo, aquí un enlace a una de sus canciones que más me gustan, un dueto con Nana Mouskouri: El Credo de la Misa Campesina.

U didn’t get mad…

You didn’t get mad when the Supreme Court stopped a legal recount and appointed a President.

You didn’t get mad when Cheney allowed Energy company officials to dictate energy policy.

You didn’t get mad when a covert CIA operative got outed.

You didn’t get mad when the Patriot Act got passed.

You didn’t get mad when we illegally invaded a country that posed no threat to us.

You didn’t get mad when we spent over 600 billion(and counting) on said illegal war.

You didn’t get mad when over 10 billion dollars just disappeared in Iraq.

You didn’t get mad when you saw the Abu Grahib photos.

You didn’t get mad when you found out we were torturing people.

You didn’t get mad when the government was illegally wiretapping Americans.

You didn’t get mad when we didn’t catch Bin Laden.

You didn’t get mad when you saw the horrible conditions at Walter Reed.

You didn’t get mad when we let a major US city drown.

You didn’t get mad when the deficit hit the trillion dollar mark.

You finally got mad when.. when… wait for it… when the government decided that people in America deserved the right to see a doctor if they are sick. Yes, illegal wars, lies, corruption, torture, stealing your tax dollars to make the rich richer, are all ok with you but helping other Americans… well f*ck that. That about right? You know it is.

(Según parece, basta con navegar por los foros de 4chan, de donde saqué este mensaje, para obtener material suficiente para posts por un buen rato)

No le preguntes a Google (edición 3)

Que el blog estuviera en hiatus no significa que la gente dejara de hacer búsquedas raras en internet, obviamente. Y se me acumularon más visitas de las que aguantaba el Statcounter, así que debo haber perdido algunas frases graciosas por el camino, ustedes disculpen.

Pero de todas formas:

www.laberintodelmiedo.com

www.proanamia.com

¿Para qué buscas la web en Google si te sabes la dirección? sólo por curiosidad.

Y bueno, aquí toda la gente que NO encontró en esta web lo que buscaba:

peliculas estupidas

escenas estupidas en las peliculas

escenas mas estupidas de peliculas

peliculas estupidas y malas

Muuuuuuuchas.

frases desestresantes

Bueno, este tal vez sí haya conseguido lo que buscaba.

frases para intimidar

Éste no, eso seguro.

dicen que equivocarse es cosa de humanos..

Sí, dicen..

reservista del 94 f. a. p.

¿WHAT THE FAP?

en q año salio la primera pelicula de vaselina

que tipo de trama es la pelicula de vaselina

IMDB is your friend.

(Lo demás después del corte, porque es laaaaaaaaaargo)

Sigue leyendo

Si el mundo fuera mío…

…le daría mucho, mucho dinero a Sally Kern. Para que pudiera irse de compras y dejar de joderle la vida a los demás.

Y proclamaría leyes para que Cam Gigandet, Shawn Ashmore, Jax y Tyler Lough no pudieran salir a la calle con camisa a menos que la temperatura estuviera bajo el punto de congelación.

Y le daría un poni a cada niño de California.

Eso es lo que haría yo, pero, ¿Qué harían otros? . Esa es la premisa oculta detrás de Were the world mine.

Cada fin de año realizo una lista con algunas cosas, como el mejor libro y la mejor película que veo. Y desde este momento sé que cuando realice la lista del 2009 la mejor película que voy a haber visto va a ser Were the World mine. Encontrar una película mejor que esta, antes de fin de año, iría contra las leyes de la naturaleza.

Un resumen corto y sin spoilers:

La trama sigue de cerca la de Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. Timothy es el “gay del pueblo”, atrapado en un mundo que no lo acepta y bla, bla, bla. Para más referencias, fijarse en cómo está el niño de “Puente hacia Terabithia”, excepto que la maestra de Timothy mola mucho más que la de Terabithia.

Además, por supuesto, Timothy tiene un amor imposible, que para agrandar la lista de tópicos, es el capitán del equipo de fútbol americano. Y ambos son seleccionados para estelarizar una puesta en escena de Sueño de una noche de verano, de Shakespeare.

Por si alguien se siente confundido a estas alturas, es una película basada en Sueño de una noche de verano, en la que la trama va sobre la representación de Sueño de una noche de verano, no es que nadie esté leyendo doble.

Mientras está en mitad de un ensayo para su papel, Timothy descubre un mensaje oculto en el libreto que le regaló su maestra, y el mensaje contiene la receta para hacer una poción de amor. Tras unos cuantos pasos (que involucran mezclar cosas, añadir fuego, volver a mezclar, soplar y cantar) se encuentra en sus manos con una flor que lanza a los ojos de las personas una poción que los hace enamorarse locamente de la primera persona a la que ven.

A partir de ahí, simplemente hagamos rodar la bola de nieve.

¿Qué es lo que la hace tan, tan buena?

En primer lugar, es musical. Eso siempre le gana puntos a cualquier película.

En segundo lugar, está basada en una jodida obra de Shakespeare, pero sin ser en ningún momento pretenciosa (incluso cuando descaradamente calca diálogos de la obra teatral) y todo sale con una naturalidad gigantesca.

En tercer lugar, salen chicos sin camisa. Y chicos atractivos, además.

En cuarto lugar: ¿Quién no ha soñado con una poción así?

En quinto, tiene uno de los finales más poderosos que he visto nunca en ninguna película (junto con Abre los ojos, tal vez).

Vamos, que podría seguir listando razones y aún así me quedaría corto. Es una película que realmente, realmente merece ser vista.

El resumen con spoilers y comentarios más a fondo, en el próximo post (espero recuperar la regularidad de escribir cada cuatro días, pero es un tanto difícil cuando uno no tiene un solo día realmente libre)