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Películas estúpidas que amo.

Por “estúpidas” no debe entenderse… bueno, sí, sí debe entenderse eso. Películas con tramas tan absurdas, o que rizan tanto el rizo de lo imposible, o tan absurdamente light y poco creíbles que es imposible saber cómo es que hubo alguien que creyera que sería buena idea producirlas, y cómo es que hubo actores que se atrevieron a protagonizarlas.

Y que aún así, terminan valiendo la pena.  Y ése es exactamente el mérito de una película estúpida. Si a un guionista le dan una historia tan profunda y épica como la del Señor de los Anillos, o tan intensa como la de Crash, o tan dura emocionalmente como La Lista de Schindler, es difícil que la estropeen tanto que no valga la pena ver la película que resulte. En cambio, con películas de Cine Pop, más hollywoodense que el letrero que dice “Hollywood”, conseguir que merezcan ser vistas es un rasgo de genio.

Así que con ustedes, las cinco películas estúpidas más brillantes de la historia, en opinión de Su Servilleta:

Mención honorífica: La desafortunada vida social de Ethan Green.

Sí, ya la mencioné antes. Y no, no me pagan por hacerle publicidad. Lo hago gratis.

Pero en serio, la historia es total y absolutamente WTF: un meteorólogo, que no aparece en la historia, es el más normal de los personajes, y también tiene una pinta de friki total. De los personajes que sí aparecen, la más normal es un beisbolista divorciado que recién salió del clóset y que después de eso se convierte en escritor de autobiografías.

Merece ser vista por el humor absurdo que la llena de principio a fin. Y por una escena que me está pidiendo a gritos que actualice mi top 5 de escenas de cine gay. O que lo amplíe a top 7, porque también hay una escena de Shelter que, en segunda mirada, merece estar en la lista.

Mención honorífica: Eating Out 2

Este es uno de los casos en los que la peor idea resulta ser la mejor. En serio, la primera película (aunque también me encanta) resultó ser apenas pasable, a pesar de Scott Lunsford y Ryan Carnes, y como-se-llame-el-chico-que-hace-de-Kyle. Hacer una segunda parte no parece una idea muy inteligente. Hacer una segunda parte invirtiendo los tópicos (el chico gay haciéndose pasar por hetero para conquistar a un tipo) suena como algo bastante tonto.  Hacerla sin ninguno de los auténticos protagonistas de la primera parte prueba que del valor a la idiotez sólo hay un paso. Y llamarla “Sloppy seconds” cruza ese paso. Por no hablar de que tiene la escena final con peor manejo de cámaras en la historia del cine.

Lo curioso es que la segunda parte resultó ser considerablemente mejor que la primera, a pesar de estar incluso más abarrotada de clichés. Básicamente porque el humor mejoró, porque abordaron temas más amplios y por el fabuloso fanservicio de todo el reparto masculino.

Quinto lugar: High School Musical.

No, en serio. Yo voy a ser el primero en defender a la película porque me encanta, pero mirando la trama críticamente, si se puede dejar de babear un rato y quitarse del cerebro que es The Awesomeness -aunque lo sea- no se sostiene por ningún lado.

Chico conoce chica en el verano, se separan creyendo que no van a volver a verse en persona, y resultan estar no sólo en la misma escuela, sino en el mismo salón. Y descubren, oh sorpresa, que a los dos les encanta cantar y que tienen un don natural para hacerlo aunque no lo habían intentado en serio antes. Y se postulan para un musical de su escuela y ganan, pasando por encima de dos villanos malísismos que cambian la fecha del concurso para que no puedan presentarse, y del mundo cruel que no los comprende.

¿En serio?

Tiene menos credibilidad que Vanessa Hudgens cantando When there was me and you (siempre he pensado que esa escena requería un tubo en algún sitio), Zac Efron está doblado en todas las canciones menos una, el plan para poder ir al concurso es peor que los de Pinky y Cerebro para dominar al mundo y La Pareja Romántica ni siquiera se besa.

Merece ser vista simple y llanamente porque es The Awesomeness. Por todo el reparto, todo, por las coreografías, por la chispa que tiene cada fotograma y etcétera.

Cuarto lugar: D.E.B.S:

Si tomamos a los Ángeles de Charlie, les ponemos los uniformes de Rebelde y hacemos que los guionistas de Power Rangers escriban sus aventuras, terminaríamos con algo parecido a D.E.B.S. Pero faltaría volver lesbianas a una de las heroínas y a la villana. Creo que no hace falta más resumen.

Merece ser vista porque a veces el cine basura esconde cosas muy buenas. El 99% del cine gay es cine independiente y como tal tiene todos los vicios del cine de arte. Después de comedias con humor inteligente y refinado, o dramas de homosexuales torturados, o películas surrealistas como Grande École y Cielo Dividido, D.E.B.S es totalmente refrescante, hollywoodense en estado puro, pero con trama gay. Y por cierto, una trama gay tomada con una naturalidad y una libertad de espíritu que son para darle envidia a casi cualquier otra película.

Tercer lugar: Calabozos y dragones

Silencio, aldeanos.

Sí, es la peor película de la historia (por lo menos hasta que se termine de filmar Jurassic Park 4), básicamente una colección gigantesca de clichés con absurdos en cada escena, y por absurdos quiero decir auténticos absurdos, algo así como revolver a los jugadores más frikis de World of Warcraft con… odio tener que mencionar otra vez a los Power Rangers, pero con ellos.

Merece ser vista justamente porque es tan totalmente mala que se vuelve buena. Es a las películas de fantasía lo que Shrek a Disney, Mundodisco a las novelas fantásticas o el Autoestopista Galáctico a la ciencia ficción.

Segundo lugar: Vaselina 2

No sé quién me va a odiar más, si los fanáticos del juego de Calabozos y Dragones por decir que me gustó la película (y por llamarlo por el nombre latinoamericano en lugar de por el español) o los fanáticos de los musicales por decir que Vaselina 2 me e-n-c-a-n-t-ó. Y no tiene sólo que ver con Maxwell Caulfield, aunque tenga mucho que ver. Vamos, cualquiera debe admitir que se mete en el bolsillo a todos los chicos de la primera película sin siquiera despeinarse.

Vaselina 2 me encantó porque es friki, porque se apega tanto a la primera que se vuelve una parodia de ella, porque se apega tanto a sí misma que se acaba vovliendo una parodia de sí misma, porque, por mucho que el mundo esté en desacuerdo conmigo, musicalmente puede compararse sin ningún problema con la primera, por Maxwell Caulfield, porque es fácil de digerir, porque tiene un humor simple y ligero, por Michelle Pfeiffer, por… ¿Ya mencioné a Maxwell Caulfield?

Y merece ser vista por… básicamente todo lo anterior. Pero sólo si no eres un fan de Vaselina de línea dura.

Y Primer lugar:Triunfos Robados

Tomemos una heroína dispuesta a todo por lograr su sueño y defender aquello en lo que cree. Tomemos un equipo de héroes y heroínas secundarios a su alrededor, que comparten su sueño y la apoyan, aunque incluye algunos traidores que desean sabotear sus intentos. Tomemos un príncipe traidor que la abandona cuando necesita ayuda, y una villana que la engaña y la hace tomar el camino equivocado, aunque se da cuenta a tiempo y consigue defender sus ideales. Después, un grupo de antagonistas nobles que ofrecen el contraste necesario con los héroes, y que terminan volviéndose amigos suyos después de un enfrentamiento dramático y tenso.

Y cambiemos todos los personajes por porristas.

Cómo es que quién salió con la idea de hacer esta película no fue despedido instantáneamente siempre va a ser un misterio para mí. Es la peor idea después de la pasta dental sabor cebolla. La protagonista es admirable porque lleva a su equipo de porristas a los nacionales con rutinas originales. La villana es mala porque copia sus rutinas de otro equipo. El novio es despreciable porque le pone el cuerno a la prota con una chica de la universidad. Los antagonistas son nobles y abnegados porque prefieren el patrocinio de un show de televisión al de la empresa del padre de la capitana del equipo rival.

Si parece que no tiene sentido es porque no lo tiene.

Y entonces, ¿por qué merece la pena verla?

En primer lugar, porque es genial para cuando uno ha tenido una semana simplemente asquerosa y lo que menos quiere es una película que obligue a pensar lo más mínimo para verla.

En segundo, porque es divertida. De verdad.

En tercero, por el atractivo visual, y no hablo sólo de los chicos. También las chicas están muy bien, y salen vestidas de porristas (si eso les dice algo a los chicos heterosexuales que se asomen de casualidad a este blog)

Y en cuarto, porque hay cosas que el dinero puede pagar, pero ver a la novia de Spiderman, a cierta chica de Buffy y a Jesse Bradford metidos en una película de ese tipo no tiene precio, aunque lo hayan pagado los productores.

Matrimonio Tradicional™

Alerta previa: estoy en muy mal plan por lo que sucedió en California y Florida, así que ni siquiera el que haya ganado Obama consigue ponerme de buenas. Lo que viene a continuación es un rant con todas las de la ley. Si alguien quiere verme bufar y revolverme cuando algo realmente me pone de malas, haga click en el enlace de “Read more”. Si no, click en el botón de “Back”.

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Frases estúpidas para la posteridad presenta:

“Los homosexuales representan el 0.3% de la población, y no podemos comprometer al restante 99.7% por su causa. Todos los ciudadanos tienen el derecho a vivir una vida moral y decente y este derecho sería violado si se despenaliza un comportamiento indecente como el sexo homosexual”

P P Malhotra, político hindú, durante un debate acerca de derogar una ley que data de la prehistoria y que tipifica como delito punible el sexo “contra natura” (Ver el post anterior para ver qué significa eso)

No sé qué es peor, si el creer que el sexo homosexual es lo más indecente del mundo, o el pensar que afecta a las vidas de los demás.

Masturbación política.

Está por cumplirse una semana que se realizó la Consulta Ciudadana sobre la Reforma Energética.

No voy a hablar sobre la reforma, básicamente porque no me he informado lo suficiente sobre qué va. Voy a hablar sobre la consulta.

La consulta fue, en resumen, un acto de onanismo puro, de mirarse en un espejo y preguntarle qué partido es el más bonito y democrático sabiendo de antemano lo que va a contestar.

No importa que el gobierno federal haya hecho campaña en favor de la reforma energética (ese es un punto aparte, en mi opinión fue una reacción innecesaria, que costó mucho y que no sirvió de absolutamente nada así que podían habérselo ahorrado): mientras menos democráticamente juegue tu oponente, mientras más manipule las cosas, más éticamente deberías actuar tú. La última vez que me enteré, el fin no justificaba los medios.

Pero, por supuesto, es demasiado pedir al partido que hizo una ensalada de sus propias elecciones después de virtualmente decir que eran los únicos con credibilidad en todo el país en el 2006. Era demasiado pedir que pusieran preguntas limpias y que no pusieran pancartas gigantes en las que venía la pregunta, con un “sí” que casi hacía falta lupa para leerlo y un NO que se leía desde dos cuadras de distancia.

En segundo lugar, a mí me habría encantado ver una Consulta Ciudadana sobre la Consulta Ciudadana. Me pregunto cuántas personas responderían sí a la pregunta (usando la misma estrategia en las preguntas que se usó) ¿Está usted de acuerdo en que se gasten millones de pesos en una consulta que no tiene ningún valor, o preferiría que fueran destinados a un programa de becas para que sus hijos estudien la preparatoria?

Porque, seamos sinceros, la consulta no dijo nada que no supiéramos ya: que los simpatizantes del PRD se oponen a la consulta porque el PRD se opone a la consulta, y que están dispuestos a votar a cambio de una gorra. Y, por supuesto, a decir lo que quienes organizaron la consulta quieren escuchar. Antes que me digan que al menos es gente que participa, diré que no lo hace. Ir y estampar tu huella y un tache en una boleta no es suficiente participación política (como no lo es votar en las elecciones) sino sólo un principio. Me encantaría ver un foro nacional en el que se sujetara el tema a una discusión profunda, estilo los que organizaba Art Randolph en Marte, con participación de todo mundo: científicos, economistas, políticos, gente del pueblo. Me encantaría ver que cualquier persona pudiera acercarse a ofrecer una idea, una propuesta, un comentario.

Y me encantaría que la discusión no se redujera a usar los medios y los recursos públicos para gritar que nuestra propuesta es la que vale y los otros son los malos. Entonces, una consulta ciudadana tendría mucho más sentido.

Considero que el referéndum, el poner al pueblo a votar una ley, es un excelente sistema político. O lo sería, si no viviéramos en una república de chocolate.

Ya, por favor…

¿Qué es eso de que algo, cine, música, comida, etc, es mejor y deseable sólo porque es “exclusivo”, “selecto”, “para conocedores” o cualquier otra expresión semejante?

¿Qué es eso de que deja de ser bueno cuando”se populariza” y deja de ser “exclusivo”, “selecto” y “para conocedores”?

En mi mente, por muchas vueltas que se le intente dar, eso sólo tiene una interpretación: No es para la chusma. Y eso es, en primer lugar, ganas de sentirse en una élite privilegiada, pero ni siquiera teniendo algún motivo para sentirse parte de ella, como tienen incluso los pseudointelectuales. Es esnobismo en estado puro.

Y en segundo lugar, es poner el gusto en manos de la misma chusma que se desprecia. Si les gusta, es malo. Si no conocen de ello, entonces es cuando es bueno y deseable. Es no sólo es esnobismo, sino que es esnobismo estúpido.

¿Soy yo o esto no tiene sentido?

¿Alguien puede explicarme por qué los domingos abren los cines, pero no las clínicas del Seguro Social?

(Oh, sí, abren Urgencias, pero si no tienes una urgencia, sino sólo una consulta normal y no puedes ir entre semana porque tienes clases, te jodes)

Frases estúpidas para la posteridad presenta:

Por partida doble. Frase estúpida número 1:

¿Tiene 86 años? ¡Pero si ya está respirando aire de sobra! Yo creí que era joven…

(Escuchada al azar en la calle. No sé cómo no me di la vuelta a insultar a la tipa que lo dijo. Si es una frase que se comenta sola.)

Y frase estúpida número 2:

No podemos pensar en la Amazonía como si fuese un santuario de la humanidad…

Lula da Silva, presidente de Brasil. En parte de un discurso en el que señalaba que el progreso no puede detenerse por causa de la Amazonia.

Supongo que lo que sigue es decir que no podemos pensar en el mundo como si fuera un santuario de la humanidad…

Las tribulaciones de un ex-genio en la universidad.

Existe un placer perverso en ser el genio de tu generación cuando estás en primaria, secundaria o prepa. Hay algo delicioso para el ego en ver que el maestro realiza una pregunta y nadie es capaz de responderla hasta que te dignas levantar la mano. Y en corregir al maestro cuando escribe algo mal en el pizarrón. Y en…

Lo sé porque durante el final de primaria y toda secundaria y prepa yo fui un chico genio. No voy a decir que fuera el de las calificaciones más altas, porque siempre he sido la persona más irresponsable que conozco, pero me mantenía entre las calificaciones más altas y además era el candidato de cajón para los concursos académicos. Así que puedo confesarlo (con lágrimas en los ojos y una mano sobre el corazón): yo fui un chico genio.

Pero, si bien fue divertido serlo mientras duró, no lo es tanto el haberlo sido una vez que entras a la universidad y te enteras de que, en realidad, aplican para ti las mismas reglas que para el resto de los mortales porque, te guste o no, sigues siendo humano. Y ahí es cuando te toca darte de topes contra la pared cuando descubres que eso de tener que dedicarle tiempo a estudiar no es una leyenda urbana y no puedes seguir teniendo la tarea hecha a la perfección entre clase y clase.

En realidad, te encuentras en desventaja al entrar a la universidad. Los que fueron genios y lo siguen siendo pueden permitirse esas cosas que tú ya no eres capaz de hacer. Pueden inscribir las materias más pesadas con los profesores más perros e irse a tomar un café en lugar de a clase y pasarla con nota perfecta sin problemas. Y los que nunca fueron genios, tienen desarrolladas estrategias de supervivencia (desde el puro y simple hecho de sentarse a estudiar) que tú no tienes porque nunca las necesitaste.

El problema no está en ser o no ser. Está en haber sido.

Cuando de pronto te das cuenta que OMG! hace falta estudiar o no pasas, es como si le lanzaran un cartucho de dinamita a tu ego. Peor aún: a tu autoconfianza. Y mientras más alta hayas tenido la cabeza, más trabajo te va a costar levantarla. (Todo esto lo sé de primera, primerísima mano)

Así que solo te quedan dos alternativas: ir a un rincón a lamentar tu miseria y cambiarte de carrera a Apreciación del Arte Abstracto Posmodernista, o ir a un rincón a lamentar tu miseria y luego sentarte a intentar trabajar, dado que no tienes más remedio que hacerlo.

Bueno, también puedes pegarte un tiro, pero no es muy bueno para la salud.

Pero cada que veo cómo la gente se pasa dos horas estudiando cuando yo ya me cansé a los veinte minutos y quiero hacer otra cosa, me siento tentado a desear que mi educación básica no hubiera sido tan fácil.

Por cierto, en lugar de escribir este post debería estar estudiando. Tengo una tarea que entregar el lunes…

(Por cierto, WordPress 2.5 es el equivalente en WordPress a Windows Vista en Windows. Me quedo con la versión 2.3 hasta que saquen una mejor . Y de pasada, voy a probar b2evolution y nucleus, nada más para tener alternativas. Evolution se ve muy bien, pero no parece tener mucha flexibilidad en el diseño, y Nucleus luce algo complicado)